Especial CrowdFunding II

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Especial CrowdFunding

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Este tipo de plataformas empiezan a ser comunes en España y otros países, de hecho la Comisión Europea ha mostrado interés por potenciarlo: “Ha visto que es un sistema eficiente y eficaz para trasladar ahorro privado a la economía productiva”, avanza Nebot.

Del mismo modo, Joan Sala, de Verkami, defiende que el crowdfunding “es una manera de sacar adelante muchos proyectos culturales sin necesidad de reclamar recursos públicos”. Por su parte, Ramón Saltos, CEO de la citada The Crowd Angel, considera que las plataforma de capitalización de startups “son una forma de dar viabilidad a proyectos con un modelo innovador de negocio en Internet, siempre que demuestren que hay mercado, que son escalables y que cuentan con un buen equipo”.

Tres razones de peso para creer en el crowdfunding

Tres razones de peso para pensar que el crowdfunding pronto abandonará su fase embrionaria para presentarse como una al-ternativa eficiente a las vías más clásicas de financiación. Internet vuelve a imponer sus reglas a un sector que parecía inmune a su capaci-dad de trasladar poder a cualquier persona conectada a la Red. Las cifras son incuestionables.

Sólo la plataforma estadounidense Kickstarter cuenta con 5,1 millones de mecenas que han impulsado con 867.000 millones de dólares 51.000 proyectos. La admirada Google toma posi-ciones con su entrada en el accionariado de Lending Club (plataforma de préstamos entre personas) y la influyente consultora Gartner predice que en 2020 el sistema captará entre el 30% y 35% de los fondos de inversión destinados a proyectos empresariales.

España permanece aún ajena a esta efervescencia, pero en 2013 movió unos 30 millones de euros, que alcanzaron los 70 en 2014. Son los datos que maneja la recién creada Asociación Española de Crowdfunding, que agrupa a ocho empresas que representan el 25% del sector por número de plataformas y el 40% por fondos canalizados. Xavier Olivella, su presidente, augura un brillante futuro al movimiento aunque pide una legislación “coherente con las necesidades del sector, que dé protección jurídica y un tratamiento fiscal adecuado”. Aunque aún discretas, las conversaciones administración-sector ya están abiertas, la regulación es sólo cuestión de tiempo.

Muy observada, poco regulada

¿El crowdfunding ha venido para quedarse? Ya hemos visto que los más implicados no lo dudan pero ¿qué se opina desde otros sectores afectados?, ¿cómo lo ven los consumidores?… Adelantemos que su empuje a nadie pasa desapercibido, pero la falta de una regulación específica despierta recelos.

De momento la actividad queda sujeta a la normativa del Código de Comercio y a las leyes de Protección al Consumidor. La Asociación Española de Banca responde a Forbes que ve “como positivo que se abran nuevas vías de financiación, tanto a particulares como a empresa”.

LAS OPERACIONES INFERIORES A €5 MILLONES V CON APORTACIONES INDIVIDUALES DE MENOS DE €100.000 NO SERIAN OFERTA PUBLICA

“Cuantas más financiación llegue a nuestra nueva economía, mucho mejor”. Eso sí, a renglón seguido se advierte de que “hay que tener en cuenta que estas nuevas modalidades no están reguladas y existe un riesgo para el prestamista que debería poder conocer y evaluar“. Fuentes del Banco de España explican que “cualquier persona jurídica o física puede ejercer la actividad de concesión de créditos”, por lo que en principio estas plataformas no necesitan de ningún consentimiento previo del órgano regulador. Si bien se advierte que están sujetas a la normativa de las instituciones de consumo estatales y autonómicas.

En similares términos se explican fuentes de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que puntualizan que las operaciones inferiores a cinco millones de euros y con aportaciones individuales de menos de 100.000 euros no son consideradas como
Oferta Pública, por lo que no requieren de la inscripción del obligado folleto en la Comisión. Francisco Sanz, responsable de Estu-dios de Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos Cajas y Seguros) asegura que “de momento, el sistema no ha generado ninguna queja”.

En su opinión, la actual situación de la banca y la propia coyuntura alienta este tipo de iniciativas que apelan al ahorro público pero “se necesita de algún tipo de regulación que aporte transparencia y garantías”. Situación en la que Sanz ve una clara diferencia entre el crowdfunding social y cultural, en donde “sus compensaciones son simbólicas”, y el “que capta recursos del público y viene acompañado de una compensación económica”.

Desde Economistas sin Fronteras se alaba la labor de la financiación en masa en el terreno cultural y social, si bien no se ve tan clara su aportación real en el ámbito de financiación a la empresa: “El 81% de las empresas españolas son micro, y para ellas es muy complicado acceder a estas plataformas. Su uso pasa por un cambio de mentalidad y estrategia, lo que no siempre es fácil en unas organizaciones focalizadas en su entorno más inmediato”, explica María Ussía, que ejerce de portavoz de la organización en esta materia.En cualquier caso se hace una lectura positiva en el apoyo que pueda prestar en términos de capital semilla, “siempre que entre sus objetivos tenga la generación de un empleo estable y digno”.

EE.UU. es un mercado en el que casi dos tercios de los puestos de trabajo son creados por startups, si bien es cierto que muchos de estos proyectos nunca llegan a consolidarse. Volamos hasta Nueva York para recabar la opinión de Alejandro Cremades, un emprendedor madrileño que lidera la plataforma RockThePost, un referente en la cuna del crowdfunding.

“Pienso que en España todavía le queda un poco de tiempo al equity crowdfunding. Aunque el sistema de donaciones ha tenido mucho éxito, en el caso del equity se complica un poco debido a las leyes actuales. Para que este tipo de crowdfunding pueda despegar, el gobierno debería empezar por cambiar algunas de las leyes que imposibilitan al emprendedor la toma de riesgos calculados a la hora de querer lanzar una empresa”.