Acerca de los vinos de Rioja

La Rioja es una de las regiones vitivinícolas más destacadas de Europa. En este artículo hacemos un repaso a las condiciones que han hecho posible alcanzar ese privilegiado lugar.

La vid

La vid es una liana originaria de los países mediterráneos. Se cultiva por sus frutos y, sobre todo, por el vino, bebida que se obtiene del zumo de sus frutos una vez fermentados.

La vid es una planta amiga de la sequedad. Henchida de agua, no da más que hojas. Su medio más adecuado es el clima mediterráneo. Cuando se cultiva en otros climas templados, húmedos, se hace sobre suelos pedregosos o en ladera, para facilitar la evaporación y aprovechar al máximo la radiación solar.

Exigencias climáticas la vid

La calidad de los vinos de Rioja y su bajo nivel de vinos picados se debe a las óptimas condiciones de su clima y de su suelo para el cultivo de la vid. Los vinos de mejor calidad se dan en climas semiáridos y semisecos, de cielos luminosos, de escasa o media nubosidad, de verano largo y de invierno no excesivamente riguroso.

Otros datos climatológicos necesarios son:

  • Que para la madurez fisiológica de los frutos de la vid se precisan temperaturas diurnas entre los 28 y 40°, según variedades.
  • Que la temperatura en período de reposo no sea inferior a 15° bajo cero, temperatura que resiste la vid sin especial protección.
  • Que las temperaturas no sean superiores a los 35-40°, que son las que soporta bien la vid.
  • Que exista la suficiente cantidad de agua para poder evaporar 280 a 300 litros de la misma para formar cada kilogramo de materia seca.

El clima de La Rioja presenta todas estas características. Su cielo es luminoso, se encuentra cercana al límite norte de su cultivo, y dentro de esta zona los climas que se dan son los semihúmedos y semisecos que son, precisamente, los más adecuados a la vida de la vid.

Los viñedos más famosos y de calidad mundial suelen proceder de regiones límites. Asimismo se cumplen otras condiciones, como suma de calor suficiente, sin temperaturas inferiores a 15° bajo cero en invierno, ni superiores a los 35-40° de máxima en verano, otoños soleados —la insolación en septiembre y octubre es decisiva en la calidad de la vid—, suficiente agua para la evaporación de la planta, etc.

Viñas de La Rioja

Condiciones del suelo

Por lo que se refiere al suelo, La Rioja también presenta condiciones óptimas. En general, la vid vegeta mejor en los suelos de estructura grumosa, sueltos, que en los compactos, y los suelos pedregosos también dan productos de calidad. Los suelos de textura arcilloso-caliza, arcilloso-arenosa y arenoso-caliza son todos ellos muy favorables al cultivo de la vid.

Aunque la roca madre de la que proceden los suelos es bastante indiferente en España, hay que reconocer que los mejores vinos se suelen dar en los suelos cuya roca madre es la caliza. Todas estas condiciones se dan en la mayoría de los suelos de vid en La Rioja. Son suelos de estructura grumosa, pedregosos en algunas zonas (terrazas fluviales, glacis), su textura es arcilloso-caliza, arcilloso-arenosa y arenoso-caliza, y la roca madre es la caliza-margosa.

Condiciones del lugar

La experiencia y los estudios llevados a cabo demuestran que las viñas dan frutos de mejor calidad cuando el lugar o «pago» en el que están plantadas cumple alguna de estas tres condiciones:

  • Temperatura ambiente adecuada.
  • Regularidad en la cantidad de agua del suelo.
  • Presencia del ion hierro fácilmente asimilable.

El grado del vino es función de la temperatura ambiente, y se sabe que en la zona Rioja se da, grosso modo, la siguiente línea de aumento paralelo de temperatura y grados:

La orientación del «pago» y los vientos dominantes, al incidir sobre la temperatura de un lugar, harán variar la gradación dentro de una misma comarca. No obstante, resulta difícil explicar, de un modo satisfactorio, las diferencias que se observan entre los vinos producidos en una misma comarca o incluso en una misma localidad, porque el «pago» de gran calidad es un todo complejo resultante de varios factores, entre los cuales no se ha de olvidar la labor del hombre»

Comarcas vinícolas

La zona de cultivo de la vid en La Rioja es el Valle, tanto en la ribera como en el somontano. El comienzo de la Sierra marca la línea límite de este cultivo en la actualidad, aunque hay testimonios de que en épocas pretéritas se cultivó tanto en la sierra de la Demanda como en Cameros.

Dada la variedad geográfica del Valle, según se ha visto en la geografía física, la vi-ticultura en La Rioja no es uniforme, sino que presenta diferencias que permiten dis-tinguir las siguientes comarcas:

—Cuzcurrita, la más occidental: vinos dominantes rosados, denominados claretes.

—Haro: vinos dominantes los de grado medio, frescos al paladar, aptos para crian-za en barrica.

—San Asensio: similar a la de Cuzcurrita. Vinos «claretes ligeros y aromáticos».

—Cenicero: vinos dominantes tintos de grado y clarete.

—Rioja Alavesa: tintos suaves, de grado medio, aptos para venta en el año.

—Rioja Baja: vinos dominantes tintos de grado y cuerpo.

Características de las explotaciones vitivinícolas

En La Rioja, la superficie dedicada al viñedo ha permanecido relativamente estable hasta 1975, si bien en el período comprendido entre 1962 y 1972 disminuyó un 10 % aproximadamente. A partir de esa fecha y debido al establecimiento de nuevas bodegas de crianza en el Polo de Desarrollo de Logroño, coincidiendo con un espectacular aumento del precio de la uva, renació la esperanza entre los agricultores y se han llevado a cabo algunas plantaciones y sustituciones de cepas de baja producción.

En los últimos años, pese a los vaivenes en los precios, la superficie cultivada ha vuelto a aumentar, aunque todavía se encuentra lejos de los máximos antes de la plaga de la filoxera.

Las condiciones en que se desenvolvió la vitivinicultura en La Rioja hasta finales del siglo XX tenía las siguientes características:

—Escasa dimensión de las explotaciones. El censo agrario daba un total de 14 148 explotaciones de viñedo para una superficie de 23 935 hectáreas y una media de 1,79 hectáreas por explotación. Este obstáculo se palia, en parte, por el espíritu cooperativo que se da entre los viticultores.

—Difícil mecanización del viñedo. El marco actual de la plantación de viñedo resulta demasiado estrecho para permitir una deseada mecanización que, al mismo tiempo, se ve frenada a causa de su pequeña dimensión. Por los organismos competentes debiera estudiarse e imponerse, legalmente, el marco de futuras plantaciones y las dimensiones mínimas de las explotaciones.

—Cepas excesivamente viejas.

—Falta de mano de obra y carestía de la misma.

En los últimos años del siglo XX y a lo largo del siglo XXI han cambiado muchas cosas. Para empezar cada vez más viñas están plantadas para su recolección mecanizada. Esto implica que las cepas son jóvenes, pues para poder cosechar con máquina ha de estar plantada de una determinada manera. Las explotaciones se han concentrado mediante la concentración parcelaria, lo que ha permitido también la mecanización. Por último, los agricultores se hacen cada vez más profesionales, adquiriendo más superficie y contando con gente más joven.

Rendimiento

A pesar de todas estas condiciones adversas, el rendimiento en uva y vino en La Rioja siempre ha sido muy superior al promedio de España. En cuanto a la producción de uva en una campaña promedio, en La Rioja se obtenían 30,35 quintales métricos por hectárea, mientras que para el conjunto de la nación se calculaba una media de 21,62 quintales métricos por hectárea. En Navarra se obtenían 30,40, similar a La Rioja, y en la Rioja Alavesa, 41,46.

Respecto al rendimiento kilogramo/litro, es decir, la cantidad de kilogramos de uva necesaria para la obtención de un litro de vino, en la misma campaña promedio se obtenían los siguientes resultados:

kilogramos/litro:  Rioja Alavesa   1,43 Navarra   1,49 La Rioja  1,38 España   1,47

A la vista de estas cifras se deduce que, en términos de promedio, en La Rioja se necesita menos peso de uva para conseguir un litro de vino.

Elaboración del vino

Se observa en La Rioja una casi total disociación entre viticultor y vinicultor. Se echa de menos en La Rioja —heredera en parte de algunas tradiciones de Burdeos, que tanto contribuyó a la expansión del «rioja»—, la explotación tipo «cháteau», es decir, con unión jurídica y física de producción de uva, elaboración y añejamiento de vinos.

En contraste con ese régimen que tanto ha favorecido la justa fama de los vinos franceses, la mayoría de los grandes bodegueros que operan en La Rioja utilizan la práctica de comprar uva a los agricultores viticultores —o vino a los pequeños cosecheros o cooperativas—, siendo, por lo general, aquéllos, quienes establecen los precios.

El Consejo Regulador de la Denóminación de Origen Calificada Rioja vela por la adecuada elaboración de los vinos y controla las guías que autorizan el transporte de vinos de pasto, procedentes de otras regiones, para evitar los fraudes.